CAMPEÓN ARGENTINO EN AJEDREZ PARA DISMINUIDOS VISUALES

Raúl Grosso, vive en Salsipuedes, es ajedrecista y de profesión periodista. Fue dirigente de la Unión Cordobesa de Ajedrez. Perdió la visión del ojo derecho y el izquierdo solo tiene una visibilidad del 25 por ciento. Hoy es campeón argentino en esa disciplina.

Vive en Salsipuedes, en la cima de una montaña pequeña, donde hace más de 20 años quedó enamorado de su belleza cuando solía venir a visitar a un amigo. Le compró el terreno a su amigo, edificó y hoy vive en aquel lugar que había visualizado.

Arribamos a su hogar luego de una caminata corta pero complicada para llegar, y no por el estado de la calle, sino por la inclinación de la misma. Allí estaba parado, esperando. Vestía un buzo de color negro y tela polar, pantalón de jogging de tonalidad similar y zapatillas blancas, que combinaban con su cabellera que hablaba de la experiencia y el pasar de los años. De lentes y con un humor particular, «Está oscuro y no veo mucho».

Una casa sencilla, rodeada de plantas y vegetación, típico de una vivienda ubicada en las sierras cordobesas. Adentro, un hogar a leña, justo enfrente del ingreso, hacia la izquierda un pasillo, muchos libros y un mueble con trofeos hacia la derecha, donde cada uno de ellos guarda una historia. Un escritorio y su computadora, con la que da las clases y también forma parte de grandes torneos online, que junto a ella, un tablero hermoso de ajedrez, con sus piezas talladas en madera y pintadas de negras y color marrón madera.

¿A qué edad comenzó a jugar ajedrez?

Juego desde los 8 años y con el transcurso del tiempo jugué en la primera categoría de la Unión Cordobesa de Ajedrez. De grande tuve que dejar por motivos laborales y no pude seguir de manera competitiva presencial. Entonces comencé a jugar por correspondencia y salí campeón argentino. También obtuve la medalla de «Maestro Internacional de Ajedrez por correspondencia.

¿Cuándo comenzó a jugar nuevamente?

Luego de estar 30 sin competencia, decidí comenzar en el año 2017 a raíz del desprendimiento de retina en mis ojos, donde quede sin visión en uno de ellos y con el otro puedo ver muy poco. Ese fue el motivo, ya que disponía de tiempo.

¿Cómo fue ese momento? El de retomar la actividad.

Me uní a Ajedrecistas Ciegos unidos de Argentina y ese mismo año, 2017, competí en mi primer torneo donde llegué a mi primera final y salí subcampeón argentino. Del 2018 al 2022 gané todos los torneos, siendo campeón argentino. En el 2021 no se realizó el torneo debido a la pandemia. Actualmente estoy puntero en el Torneo Argentino y en octubre finaliza la última etapa, donde se juega en Tucumán. En diciembre la gran final.

¿Cómo son los torneos?

En los torneos de nuestra asociación hay dos categorías: Ciegos totales y disminuidos visuales donde yo participo. La competencia se divide en dos, de manera paralela, a su vez en Prick, donde se realizan 4, 5, ó 6 etapas por año, dependiendo la economía del país o de algún otro factor. Cada etapa da un puntaje y se va sumando el puntaje y de ahí dependiendo de la cantidad de participantes del certamen, se hace una final. Pueden ser 4, 6 u 8 participantes, dependiendo la cantidad de jugadores por categoría que hayan jugado durante el año.

La asociación, ¿está habilitada para representar al país en torneos internacionales?

Sí, estamos habilitados. Yo me clasifique desde que comencé para jugar todos los Panamericanos. En Colombia, México y Panamá. No pude ir a ninguno por razones económicas. No hay gobierno de Córdoba que te banque pasaje, no hay municipalidad. NO hay nadie, ni a nivel nacional tampoco. Si yo tuviera la posibilidad económica podría ir.

En tu época de cronista en La Voz del Interior, cuando escribías de Ajedrez, ¿Aprendiste de los íconos mundiales de ese deporte?

Uno va aprendiendo cómo se preparan para el torneo, de manera psicológica. Después estudiaba, tenía 700 libros de ajedrez.

¿Das clases, le enseñas a otras personas?

Si, tengo un montón de alumnos, más de treinta. Están divididos en dos grupos. Los que más saben y los más nuevos que empezaron hace poquito.

¿Te ayudan desde provincia o municipio cuando competís en los torneos?

No. Por parte del municipio no, en mis años que tengo de carrera, jamás recibí apoyo por parte de los intendentes que pasaron. En La Cumbre me declararon Huesped Distinguido, pero aca no me conocen. Una vez, me dieron 5 mil pesos para llevar una bandera y una remera del Banco de Córdoba.

La historia de Raúl Grosso es amplia. Llena de anécdotas, grande como los títulos obtenidos, sumergido en la gloria del campeón, pero que no es profeta en su tierra.

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